Contradicciones
Finalmente ninguna de las hipótesis requirió de investigación alguna: el hijo de la víctima se derrumbó ante la Guardia Civil. El niño fue la primera persona en declarar ante la Policía Judicial de la Guardia Civil en calidad de testigo. Y no hizo falta más. Sus contradicciones lo llevaron a pasar de testigo a detenido en la misma tarde.
Al principio repitió con frialdad la versión de que había encontrado a su madre muerta. Más tarde, incurrió en alguna contradicción que los agentes le pusieron de manifiesto y, así, finalmente confesó. Aunque solo a medias. El menor reconoció que él sostenía el arma homicida, una de las seis escopetas de caza que guarda su padre en casa, cuando el tiro alcanzó a su madre en la cabeza. Pero defendió que se le disparó de forma accidental cuando la estaba manipulando.
Fuentes del caso confirmaron a IDEAL que existen indicios, aún por corroborar con pruebas científicas, que entran en contradicción con la versión del adolescente. Entre otros, la situación del cuerpo de la víctima y del joven, según la versión ofrecida por éste, además de la cercanía con la que pudo haber recibido el tiro si se tiene en cuenta la gran herida que presentaba en la cabeza.
Sobre el arma homicida, la Guardia Civil retiró del escenario del crimen hasta seis escopetas de caza del padre de familia. En los próximos días se realizarán las pruebas necesarias para determinar cuál fue el arma utilizada y hasta qué punto la muerte fue fruto de un accidente o tuvo intencionalidad.